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viernes, 7 de diciembre de 2012

Radiografía de desafío


A veces se me figura que renuncio a más de lo que se espera, no sin antes haber fallado de miles de maneras. Me siento con la cabeza rota, por eso es la existencia de la materialización de mis heridas. No me siento conforme todavía, aún me queda mucha vitamina y muy pocos lugares donde desfogarla; a cada embate mi piel se torna infinita. Expulso demonios… y ese ya parece mi negocio, arrojar al mundo mis peores engendros a que aterroricen a la muchedumbre; más que un lujo, es todo un placer. Luego no me pregunten por qué me estoy consumiendo, al final ésta es la forma como yo me descompongo… no es lenta, tampoco demasiado rápida como tragar espadas. Al parecer me conformo con masticar pequeñas navajas para no perder la costumbre, es asqueroso ver cómo me sangran las encías. Todo es vómito correoso, ácido, quemante; a lo que me dedico llamarle hijo, lo que menos me importa es que sea bonito: tan parecido a su padre. Y si he de describirme: tengo en mi único pie un callo, en la frente una mano extra y mi piel es de material cerámico; como reptil, busco el golpe de sol directo en mi rostro y soy de lengua viperina.

Por momentos pierdo mi finalidad, subsumiéndome en lo bello, pecando con conciencia y dejando que me lleve el viento. He conocido lugares fantásticos, aunque sólo haya sido en sueños. Soy fan de las confesiones, y ansío quedarme desnudo para que así las peleas sean de lo más parejo; pero si tú no me dejas, te sacaré el arsenal completo. A veces no sé a quién le hablo o si nada más escribo, me mortifico por bagatelas y voy de regreso a mi refugio. Me encanta ver como todo vuelve a comenzar… como copia o en segundo plano. Es lo dulce de la guerra y yo ataco con lo que tengo en la mano. Te lo voy a explicar quedito, a ver si de esa manera si te entra: te metes conmigo, te metes con toda la pandilla. No es que me crea buscabullas, sino que sólo me defiendo, trepanándote las ganas y dejando que te desangres por la yugular. Soy de textos largos y también de bomba atómica, me cubro de gloria hasta que me canso de atacar. Mi aire no es infinito, únicamente sé respirar, porque si a correr nos retamos yo no gano en velocidad pero sé que más lejos voy a llegar.

Habiendo crecido corto de vista ejercité mi atrofiada inventiva, que va lanzando logros sin ritmo. Quisiera con dos saltos llegar al espacio, por eso el dolor de tanto estirarme las patas. Soy fuego de naturaleza humana, cálido en tu hogar, empero, si me dejas encerrado te incendio la colonia entera. No puedo dejar de jugar y ya me sé el final: consecuencias. Sin embargo ya deje de llorar. Le recomiendo a la gente que no me desesperen, que si me llevo no me aguanto para luego hacer un berrinche, buen pretexto para armar desmadre. Ojalá al obtener lo que busco me quede con el sopor del drogadicto, pues no quisiera ser el que tengo a mi lado. A pesar de que hace poco empecé a afilar los colmillos, no significa que no los tenía lo suficiente agudos, solamente quiero perforar la piel de los elefantes. ¿Vanagloriarme del dolor ajeno? ¡Jamás! Sólo quiero en condiciones justas competir, golpearnos con la misma mano: “Abogar al mejor juez que tenemos para que te explique, con manzanas, que en un ‘quién-vive’, mi sangre pesada es un arma para ganar.”


viernes, 26 de octubre de 2012

Salvaje Esperanza

Cargar con mi cruz no es resignación,
ya no noto mi vida como eterno proemio.
Me enfrento al suelo, del alba al crepúsculo,
al cerrar el círculo el enemigo aquí está,
y decir mi apelativo nunca sirvió de algo.
Ancianos muertos han forjado mi sendero
—fugaces ráfagas que me llenan de cicatrices—,
apagando mi estrepitosa sed
mas dejándome muerto de hambre.

Sonrisas incoherentes inundan mi alma,
cuervos listos para acercarse,
esperar la distracción y arrancarme tu tesoro.
Mujer de amplias muecas, toma mi mano
para andar por un bosque brioso.
Sensaciones sin aliento colman mi oído,
fulminando a la pequeña que siempre se queda
cuando, al abrir la caja, sus hermanos escapan.

Gitano de nombre azaroso (el que sea),
cuéntame tu secreto,
el cual hará que mi herida no duela;
nunca pensé una contestación tan sencilla,
hasta que dijiste: "que mi padre te cure".
Días de acopio inventados por millares...
y mis niños con hambre se mueren de risa.
Tomando el arte a manera de juego,
comienza a germinar el cinismo,
latente en unos ojos que miran chueco.
Alargo el preámbulo distancias astronómicas,
asegurándome no poner el punto final...

No hay pegamento tan firme para unir dos mundos,
al final enlisto mis estados de ánimo.
Pero hay algo que sigo sin creer:
la inoportuna Cenicienta sigue perdiendo su zapatilla,
por cada paso dado decide ser benefactora de cojos.
Si todo dependiera de una mirada,
ya te habría enamorado.



miércoles, 3 de octubre de 2012

Un Análisis Imposible

Al humano le pasan cosas malas
cuando está oscuro,
es cuando su vista
se vuelve más engañosa.
Todo trabajo se vuelve arduo,
llega el cansancio
y perece el espíritu,
tan habituado a la luz.
Cruel es,
yo diría que demasiado,
nuestra ilustre progenitora,
aquélla que nos da la esencia;
no se tienta el corazón.

No debería expresarme así,
se me debería secar la boca,
empezar  a escupir sapos sin ancas,
para que al mandarlos a volar
se terminen arrastrando.
Fácil es,
echarle la culpa de nuestros pecados,
pero el motivo no es errado.
Si es que parece que soy vacilante
y que el punto es intocable para mí,
es parte miserable de lo que cargo.

¿Cuánto es suficiente para el humano?
No concibiendo límites
para ciertas existencias,
cree o termina creyendo
que consigo mismo no la hay.
Que tome la corona de ganador,
que de algo sirva
el esfuerzo por darse cuenta.
En un riguroso ordenamiento,
donde no hay cabida
para estruendosos emplazamientos,
ahí se halla él:
el objeto se mis pesares meditativos.

Inacabables apelativos
se originan en lo medular de mi boca,
únicamente para ser desechados.
Me retuerzo carcajeante
al notar la homogeneidad
del espectro que sugieren mis papilas.
Confirma a mi espíritu
que de la misma naturaleza provienen,
tanto el infausto palaciego
como el beato tiradero.
Más tarde que temprano,
tiende a entrar en percepción
todo el bolo alimenticio,
que es la disputa por la neblina
del reino de las tinieblas.

Juguetones mozalbetes
de enjuto andar,
no hacen más
que lo que de esencia viene.
(Pido clemencia,
yo no los inventé,
el tiempo los conceptualizó.)
Y desde mi epojé
aseguro mi insanidad,
para así vislumbrar,
en el horizonte infinito
de mi indeterminismo,
la evanescente y ficticia nada.
Al encontrarme en el risco
tan poco deseado por los paradigmáticos,
tal como vine al mundo,
emplazo lo triste de mi caída.
Pero ¿caer?
¿Caer a dónde?
El incinerador trabaja horas extra
para volver lo ininteligible
la composta de la insanidad siguiente.


lunes, 1 de octubre de 2012

Equinoccio (la verdadera PRIMAVERA)

La trabazón me drena mis poderes,
claro que es notorio,
pues mi tristeza no es buen consejero.
Sin embargo, como en todo iceberg
el noventa porciento permanece oculto,
hace que la melancolía mute en ira.
Tanto grito desgañota mi esperanza;
mi ser, cansado de llorar,
se oculta en su coraza,
esperando la verdadera primavera.
Invito a un baile de muchos
a los que creen que son únicos en la fiesta,
paciencia no me falta con aquellos,
pues son culpables y no a la vez.
Finjo comprensión para los más duros,
sabiendo que a cuentagotas
los embates cuartearan
tan reacia protección.

¿Cuánto más tendré que esperar?
A cada paso dado
mi sangre se ve menos espesa
y se siente menos escarlata.
Pedazos de esperanza
caen de entre mis dedos,
sólo quisiera que el tocarte
de algo sirviera.
Antes que la última gota de mi plasma
evanesca,
mi alma clamará
el tan ansiado torniquete.
Todos aquellos métodos codificantes
surgidos a borbotones
me allanan de forma tan agresiva,
que hasta a veces
le aplico el método meditativo
a la totalidad de lo surgido de mi testa.

En verdad,
si las marcas en el papel
dejadas por mi manía
fueran tan descifrables,
tendría que morir
para que de algo sirviera el mensaje esperado.
Posiblemente,
el subsecuente nivel
me roba la esperanza de una llamarada,
capaz de incinerar
cualquier corpúsculo itinerante.
Exploto por dentro,
queriéndolo hacer de verdad:
fabricar ensoñaciones
y matar la insensatez cognoscitiva.
Ya lo dicen los que lo han logrado:
"no hay camino,
que aunque arduo no parezca,
que no haga surgir carmín de los poros,
para acabar con dos milímetros avanzados,
pero más que lo que puedes avanzar
sólo esperando". XD

La fuerza que nunca tuve
ahora se está resintiendo.
Todos esos pasos nunca dados
empezarán a derrumbar
toda esa ausencia.
Me evaporo, cual humo de incendio,
sólo quedando lo digno para la tierra,
fundiéndome con la nada,
justo origen del caos.
Si alguna vez,
por pequeña que fuera,
estuviera dispuesto
a no dejar nada a los buitres,
quizás así...
todo deje de doler.



viernes, 28 de septiembre de 2012

Mi Palabra Favorita (Devenir)

I (28/08/12)
De catarsis están hechas mis palabras,
no te extrañe que salgan a borbotones,
pues espero que se lleven mis miedos.
Pensarás que es una apología
el que diga que no soy aedo,
pero las imágenes surgidas de mi mente
terminan pasando por defectos.

II (06/08/12)
Rezar nunca funcionó,
las plegarias yacen rendidas
en pos de un camino
con una linealidad aterrorizante...
Al abrir los ojos te hallas tumbado,
agonizando,
mientras el amanecer
desenfría la mitad restante de ti.
Nunca presumiste buena salud,
a pesar que las venas de tu ser
enmarcaron el no-trayecto.
Ahora, desvencijado,
imitas el sonido de las aves,
sabes que tu peso sobrante
incitará la siguiente migración.
Las partículas dispersas de tu encéfalo,
el cual se adelantó al funesto destino,
terminan adheridas a lo rocoso.

III (07/08/12)
El autoflagelarse a nadie ayuda,
sólo es tu ente recordándose a sí.
Cual compás,
te apoyas en tu pie,
pero los círculos se reducen.

IV (09/08/12)
Al empezar el calentamiento de la pluma,
no esperemos detener la producción
que de nuestra tinta provenga,
dejando hasta manchada la celulosa.
Podremos desprendernos de ella,
desecharla como defecto,
pero el tachón seguirá en la hoja
de ese que es tu "limitado" ser.
Así agotado esté tu trabajo,
tendrás el largo camino trazado
igual que tatuajes en tu delgada piel,
de decisiones, casi siempre prontas,
surgidas de tu viciado albedrío.

V (14/08/12)
Veo cómo nuestra naturaleza se separa
y se vuelve a disolver.

VI (15/08/12)
Si un trueno despierta mi persona,
fue porque un rayo cayó en mi alma,
ahora un fuego se alberga en mi corazón.
Desearía haberlo sabido antes.
Los pensamientos volarían cual pájaros
en lugar de hacerlo como abejas.

VII (18/08/12)
La inmanencia de mi persona
se diluye en lo abstracto,
se olvida de lo contingente,
para quedarme indeterminado
y olvidar la relación esencial.
Entonces —a cierta hora—,
me olvido de los absolutos
y de falsas pretensiones,
para platicar de mí
y llegar a lo concreto.
Después de dejar atrás las aporías,
los vacíos de razón...
y hasta existenciales,
me veré complementado.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Lo que nacieron para olvidar

Seriedad, no me queda nada por orar incontenible, el sufrimiento no es respaldado por algo cuando la ausencia desciende. Independientemente de cualquier acuerdo, las promesas perecen junto con todo recuerdo conciliador. Nos quejamos, acabamos lamiéndonos las heridas hasta dejar de ser amigos. Los sonoros cánticos ya no muestran el verdadero sentimiento.

¿Orden? La terminología, por inconclusa, termina haciendo que trabaje doble, zurciendo cada uno de los estrambóticos retazos, aletargados, de pensamientos semi-coherentes. Imagina por un segundo, que no hago que las sonoras pinturas de mi albedrío muevan cualquier fibra interna. Y luego, después del tiro final, mostrado en cada uno de mis conjuros, escupiré el último suspiro, quemando cada una de las aleaciones con las que está hecha mi nimia tráquea. Obvio, no trago fuego.

Me pregunto —otra novedad—, si ese caso, que furtivamente me advierte mi infantilismo, no perecerá junto con mi fortuna. Acaece la reprimenda, ahora, con el hocico reventado, de manera tal, que cada una de mis letras tendrán las mallugaduras de un mal carácter. Créeme que no hay arrepentimiento, el dolor aún no me permite reflexionarlo.

Gimoteando, cual imberbe destetado, con el colgajo de la apenas primera pieza dental, no hago más que seguir balbuceando. ¿Quién iba a pensar que era tan malo ser, decidiendo no ser? Pues las infinitas cavernas, rellenas de vacío, no conciben que alguno —que sigue rugiéndoles su incoherencia— se presente ante ellos, como un no-nato, y les recuerde eso... por lo que nacieron para olvidar.


viernes, 21 de septiembre de 2012

Compilado Random

¿Cabrá la posibilidad?
Negativo, señor rapto.
Terminarán acabándose las oportunidades
a tu vida consciente.
Si se torna vanidoso de mi parte
el querer ser bueno en algo,
entonces me acuso yo mismo:
¡ese ha sido mi pecado!
El autoflagelarse a nadie ayuda,
sólo es tu ente recordándose a sí.
Cual compás te apoyas en tu pie,
pero los círculos se reducen.
(Disconformidad) ¡ja!
Entonces dime:
¿si no lo conozco, si no lo entiendo?
Si no quiero...
¿ya me chingué?
¡Chúpatela!
Las condiciones metafísicas regulatorias
fuera de un ente
tienen que ver más con
cuestiones de armonía Universal.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Sin Afán de Asustarte

Si en verdad fuera tan sencillo
sacar mil maravillas de mi manga,
nunca esta figura hubiera perecido.
Las magdalenas que rodean mi cuerpo
empiezan a revivirme por asco...
Que el latir de mi piel no te confunda,
hay un instante que nunca ha sucedido,
y es la culminación de la excitación.

Todas mis historias empiezan igual:
la exhalación de la palabra maldita;
no por eso soy villano de novela.
¡Claro! si seré un soberano idiota,
pues ya lo dijo El Metódico: "con una vez tengo".
Después de milenios sin vigilia,
el polvo que sale de mi boca
quiere unirse con el viento.
Ni modo, el alma cazadora muere
y lo único que no olvida es el hecho
que si comer quiere tiene que creerse presa.

Platica conmigo, ven, te lo pido,
que aunque muerto, no estarás arrepentido,
sin embargo no notarás la diferencia.
Disculpa lo sincero de mis palabras,
empero, mi deseo es el mismo de todos:
únicamente confirmar una teoría.
Esperemos que con todo esto el dolor
vuelva a ser lo disfrutable.
Vamos, tú y yo ya comprendimos
que si los problemas no se resuelven...
habrá que provocarlos.

¿Y todavía preguntas por qué me callo?
Lamento decirte que no eres el primero,
no es secreto, pues sufre de luces
que cegarán tus ojos de infante.
Yo ya estaba ahí antes que lo notaras,
sin embargo espera, no llores la sorpresa,
mi voluntad de controlarte no es coercitiva,
aunque si te lo explico ya habrás nacido.
Pero bueno, ya ya te conocía,
y no lo olvidarás como si nada.
Terminaré con esto dándote una pista:
todo mi poderío no radica en mi puño,
lo raro es que ayer ya lo habías comprendido.



domingo, 19 de agosto de 2012

El Zanquero Humano

Les voy a contar una historia con el temor que me tachen de chismoso. Iba yo caminando por el metro cuando me topé con un sujeto, el cual tenía un aspecto particular. Corto de cuello y de brazos, pero de largo caminar; como si la parte de arriba de un enano fuera y la de abajo de un torpe gigantón. Miedo tuve al preguntarle el porqué de esa peculiaridad, mas me sorprendió la respuesta, no era errado lo que imaginaba.
—Joven —me dijo el sujeto—, yo desde nacido fui corto de estatura. Mis genes no fueron buenos, decía la burla. Así que no dudé en alargarme con una dolorosa (y costosa) intervención.
En ese instante lo importuné con una sencilla pregunta: ¿Por qué?, si había alargado sus piernas, ¿no hizo lo mismo con los brazos?
Compungido se volvió el rostro de aquel extraño personaje. De sus labios arranqué la respuesta: “¡Diablos! ¡Ni loco lo haría!” Me explicó que después de tres cirugías no sentía los dedos de los pies. No quería el funesto destino para los que de sus manos eran partícipes y —según él—, cómplices en el arte y las travesuras. Decíalo en el justo momento en el que su rostro hacía una mueca picaresca.
Sin ganas de hacer más preguntas, dejé ir al desgraciado sujeto. Nada más quería saber de él.
“¿Por qué?” Me cuestionan ustedes.
He aquí la respuesta:
No podía —en mi corto raciocinio— entender a este tipejo, el cual se cortó y pegó las piernas para verse más estético. Quizá debió haberme pasado lo mismo, para comprender al sujetillo. Presionado por una sociedad de laguiruchos, los cuales no ven para abajo, en donde pululan estos humanos. De niño soportar las burlas, de adolescente los rechazos, para llegar a adulto comprendiendo que ese defecto no es su culpa.
Injusta fue la sociedad pseudo-elitista, que a éste le nubló el juicio, a diferencia de los otros —que aceptan su burdo estado—, hizo de sí mismo un lujo; no sé si a propósito o sin más remedio.
Al detallarlo con la mirada supe el origen de su profesión: personaje de algún show de circo o feria, sin dudarlo algún momento. Con esas manos de instrumentista —inconfundibles a simple vista—, con sus restos de maquillaje —a un lado de su barbilla—, y con ese andar gracioso —como si caminara sobre algo—.
La naturaleza de sus travesuras ya depende de mí mismo. No imagino qué tipo de perversiones o algún otro vicio tenga tan bizarro espectáculo “andante”. Lo que sí llega a mi mente es el nombre de este atrofiado, que no sé si sea poco creativo, pero es el más atinado. “El Zanquero Humano” veo en las marquesinas, donde este desdichado se hincha de dinero.



sábado, 11 de agosto de 2012

Pueblo de Hoy #SomosOro

Si me dicen que provine de una lucha,
yo no lo recuerdo.
Una acumulación de sucesos aislados
quizá formó mi esencia actual.
Pero de algo creo estar seguro:
que mínimo tengo un sueño,
o al menos eso a veces.
En realidad, si de algo no carezco
es de lo que me hacen creer los otros,
que son como usureros sociales,
y los supuestos dueños de lo que piso.

Llevo milenios aceptando lo que soy,
dicen que es donde pertenezco.
Quizá mi miedo
es tan arraigado
que tensa mi nervios,
y la inactividad —mi bien más preciado—
es lo que me dice que vale la pena.
Quizá me están engañando
y los otros son los que me temen,
por cómo me llamo,
por cuál es mi historia.

Desde que nazco viene tatuado en mí,
en mis genes,
el ritual que es mi doctrina,
que al serme relatado
desencadena mi despertar,
la toma de lo que me pertenece,
de lo que gané con mi esfuerzo.
Encadenar a una bestia
es por miedo a su poder;
la forma en la que lo hacen en mí
es distrayendo mi trayecto,
o cortando mis alas.

Poner un dique a tan caudaloso río
no es recomendable
si el cauce aumenta a cada lluvia.
Si de otro modo se llevara tal poder
no tendría que estar rota
alguna otra madera.
Pero si de algo en verdad soy culpable,
es pensar en algún momento
que tenía un dueño.
Pues dueño soy desde el momento
en el que hago que respeten mis decisiones.
En tal caso requiero un representante,
que si no rinde buenas cuentas,
lo haré yo mismo,
como debió ser desde un principio...

Y si vamos a hacer las cosas
ahora hay que hacerlas bien,
no dormirnos en nuestros laureles
para que la marea no nos vaya a llevar.
Que si esperas un momento indicado
sentado vas a acabar;
instantes son los que creamos
cuando nos decidimos a actuar,
dejar de ser manipulados:
el no estar dispuestos a sólo acatar.

Ningún pueblo debe ser esclavo
de un gobierno de ineptitud,
que no sé cómo llamarle
para que se oiga de la mejor manera.
No le enchulemos el culo
a las verdades apestosas;
que por eso ya hasta lloramos.
Empecemos purgando las alimañas
que han entrado a nuestra sangre,
y borran con sus nubes hasta la mejor mirada,
pues si empezamos una lucha
al menos podamos esquivar los golpes.


Desahuciado Imperecedero

No podré irme a gusto hasta que haga esto,
pues llegando a la cúspide nada habrá valido,
en ese punto habrá salido de mi organismo.

El dar armas a mis dectractores no surgió de mí,
tal plan lo ideó el que por tonto me toma,
y al final se burla cada que le veo.
Sólo quiero agregar algo
—en mucho tiempo, lo primero—:
los agradecimientos van el el buzón.
Porque si a alguien queremos dejar muerto
debemos cumplirle su último designio.

Puesto que dos cosas no caben juntas,
y lo sigues intentando,
entonces no termines siempre llorando
cuando algo se rompa.

"Si soy buen enemigo de alguien,
es del que iguale mi poderío",
dice el malvado hechicero.
"Esos años ya pasaron",
contesta su sirviente.
Al oír la sentencia, muere de desconsuelo,
no sin antes haber vuelto un maldito
al ya desdichado mensajero:
un espectro vagabundo
que apuesta uno de sus dos sentidos
para alimentar alguno de sus vicios.

Sus pecados favoritos,
gusto y tacto,
no hacen más que volverlo malo en el juego;
para que al final pierda su materialidad.
Vista y oído
lo vuelven un confiado
que apuesta a perder...
acabando como un inanimado.
Al menos olfato
sólo lo vuelve malo en adivinanzas.

Ahora a sucumbido al dolor
—su placer suculento—,
y pide que su urna
sea puesta de cabeza.

Nunca supe que ese reloj
traería nuevamente los tiempos aguerridos.

Tanto interludio por explicar
que como esas muñecas hechas de blanco y negro,
albergamos dentro a cientos más,
con infinitas tonalidades de reflexivos plateados.
Con sólo dos características:
ésta quiere ser olvidada.
Quizás así la de mañana,
a pesar de despreciada,
se vaya con bombo y platillo.

sábado, 4 de agosto de 2012

Quise hacer tu retrato

Quise hacer tu retrato
pero no sabía que utensilios usar.
Pude aplicar algo demasiado barroco
o tirándole a lo surrealista,
si no utilizara demasiado abstracto.

Al iniciar con los bocetos
no supe recrearte cómoda y holgada,
menos en la propiedad de una pose.
Cuando quise copiar la profundidad
de esa que es tu mirada,
no recordé ni el color ni la forma.

A pesar de recordar tu olor
no pude siquiera describirlo,
a pesar de saber tu número de lunares
no pude a todos ubicarlos.

El tacto de tus manos,
aunque de lo mejor del mundo,
nunca vi de dónde provenía.
Y no me puse de acuerdo
con la tonalidad de tu cabello.

Luego descubrí que no eras persona,
sino como espejismo de mi mente.
Descubrí que tu retrato
ya no podía ser pincelado.


Dicho del Abuelo

Procuras ser muy correcto,
darle forma a cada uno de tus hijos
que como mensajeros se advierten;
pero siempre salen rebeldes...
Teniendo en cuenta
que pasarán por muchas bocas
antes de ser bien recibidos,
no puedes controlar su camino tomado.


A menos que estés sentado
todo el tiempo enfrente
de aquél que será su interlocutor,
para cuidar lo que piense de él.
Por eso hay que ser prudente
en dónde y cuándo dejar semilla,
para que mañana al despertar
no tener que cosechar ventiscas.



domingo, 29 de julio de 2012

Caen limones

A un trago cada vez,
así es como se nos esfuma la vida.
Los dichos de antaño
ya no tendrán significado alguno,
ahora sólo una palabra
será la que mate a los hombres.

"No se puede pintar un retrato
de una sólo pincelada",
dice la bella dama
agridulce y refrescante.
Quizá no haya otra manera
de crear una obra maestra,
pero eso no le quita la hermosura
a cada uno de los bocetos.

Recurro a los paradigmas, ni modo,
la historia no se va a salir de cuadro.
Yo como niño mal portado
tendré que ser obediente,
aunque otros recuerdos
acerca de los estatutos
me muestren el camino malo.

Recobrando la compostura
¡oh! amiga revolucionaria;
las cuestiones de los serios
—de esas que dice mi profe—,
nos atañen más a los menos venturosos.
El hecho de vivir a destiempos,
que son los momentos de fuga de muchos,
es lo que nos muestra que existe el sufrir.

Y repentinamente, ambos nos callamos...
Sabemos tanto que nos matarían
—y tan poco que se reirían—...
Eso no quita la preocupación.
Antes del final de la canción,
cuando los jóvenes se están besando,
las ganas de emular los hechos
terminará tocando todas las bocas.


viernes, 13 de julio de 2012

Elucubraciones del Abismo 4: Despojo

VII

Si de dormida pereza
está hecha mi alma,
te pido Dios de mis hijos,
no la hagas despertar.
Justamente, mis quejas se pierden,
el hoyo se muestra ante mí
como la fuace de un león,
totalmente dispuesto.

La voz se pierde,
los sentidos se apagan,
al final te pierdes,
sin sentido.

Quisieras que todo fuera nuevo,
fantásticamente iluminado.

No hay una guerra en tu cuarto,
los soldaditos terminan de plástico;
tu mano es poderosa,
sólo si encuentras el trato.

¡Ah! Qué fácil...

De haberse dado,
ya me hubiera salvado.

¡Ayudame! —grita mi alma—,
parece no sentirse escuchada.

VIII

La madera de mi alma
parece mostrarse infinita...

IX

Si de tu manera yo me veo,
comprando palabras de tartamudos,
en serio, te ruego, libera mi caos.

Mi corazón como boca se halla,
cuando la piel de tacto suave
sua puesta cual traje.

Joder tendrás, cual salvaje,
si demostrarme quieres
que un humano tú eres.


Elucubraciones del Abismo 3: Paradigmas

V

Únicamente la dosis necesaria,
con eso corregimos el dolor.
Angustia y desesperación
juegan al escondite,
ni para comer van a llegar.
Lo venden como la necesidad imperante,
aquellos comerciantes del amor,
cuentos a la medida del espectador.

Gime,
la lágrima necesaria hay que arrojar.

Suspira,
la extrañeza una arteria tiene que destapar.

El producto mágico tiende a tentar
a aquellos que se muestran nubarrones,
ahora definido comienzo a divertirme.

Simple,
de eso no queda duda.

Barato,
a eso quería llegar...

Si esto es lo que reconforta,
creo que volveremos a comenzar.

Al final, si sólo eso te espra
encontrarás con qué pagar.

VI

El miedo a la bilirrubina siempre me anula:
dejar que tu esencia sea absorbida
para luego retornar descansada
en un mundo donde el sueño se prohibe.
Recapitulando todos los granos de arena,
ni para un reloj te queda.
Ese último empujo a la cordura
deja al pequeño animal sin ternura.