Powered By Blogger

sábado, 11 de agosto de 2012

Pueblo de Hoy #SomosOro

Si me dicen que provine de una lucha,
yo no lo recuerdo.
Una acumulación de sucesos aislados
quizá formó mi esencia actual.
Pero de algo creo estar seguro:
que mínimo tengo un sueño,
o al menos eso a veces.
En realidad, si de algo no carezco
es de lo que me hacen creer los otros,
que son como usureros sociales,
y los supuestos dueños de lo que piso.

Llevo milenios aceptando lo que soy,
dicen que es donde pertenezco.
Quizá mi miedo
es tan arraigado
que tensa mi nervios,
y la inactividad —mi bien más preciado—
es lo que me dice que vale la pena.
Quizá me están engañando
y los otros son los que me temen,
por cómo me llamo,
por cuál es mi historia.

Desde que nazco viene tatuado en mí,
en mis genes,
el ritual que es mi doctrina,
que al serme relatado
desencadena mi despertar,
la toma de lo que me pertenece,
de lo que gané con mi esfuerzo.
Encadenar a una bestia
es por miedo a su poder;
la forma en la que lo hacen en mí
es distrayendo mi trayecto,
o cortando mis alas.

Poner un dique a tan caudaloso río
no es recomendable
si el cauce aumenta a cada lluvia.
Si de otro modo se llevara tal poder
no tendría que estar rota
alguna otra madera.
Pero si de algo en verdad soy culpable,
es pensar en algún momento
que tenía un dueño.
Pues dueño soy desde el momento
en el que hago que respeten mis decisiones.
En tal caso requiero un representante,
que si no rinde buenas cuentas,
lo haré yo mismo,
como debió ser desde un principio...

Y si vamos a hacer las cosas
ahora hay que hacerlas bien,
no dormirnos en nuestros laureles
para que la marea no nos vaya a llevar.
Que si esperas un momento indicado
sentado vas a acabar;
instantes son los que creamos
cuando nos decidimos a actuar,
dejar de ser manipulados:
el no estar dispuestos a sólo acatar.

Ningún pueblo debe ser esclavo
de un gobierno de ineptitud,
que no sé cómo llamarle
para que se oiga de la mejor manera.
No le enchulemos el culo
a las verdades apestosas;
que por eso ya hasta lloramos.
Empecemos purgando las alimañas
que han entrado a nuestra sangre,
y borran con sus nubes hasta la mejor mirada,
pues si empezamos una lucha
al menos podamos esquivar los golpes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario