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jueves, 31 de mayo de 2012

Al Final... Palabras de Fuego

Un grupo de termitas se ha llevado mi techo,
y después de eso veo al Sol.
Cualquiera diría que la lluvia llevará al averno toda pertenencia de valor.


Mira, podré al firmamento hacer bailar con mi voz,
pero es cosa sencilla sólo para mi canto.
Es parecido a cuidar al ave de paso,
ahora cada amanecer será más bello...
o quizás no.
Los más dicen que es el ego gimiendo por autosatisfacción,
yo, que sólo es una persona con nuevas alas.


¿Quién te crees tú? ¿Quién eres?
¿Crees que por suerte de dados el cielo es tu consorte?


Deberías decirle a la eternidad que se congratule con el que te desarmó.
El Sol quema, la lluvia se agota,
y tú conociste al mundo como no se cuenta en la literatura,
tus ojos son los redactores.


Poder,
nunca lo hubo.
Paz,
tan posible como el cuerpo estático.
Me atacan,
pero yo pregunto de qué lado cae su balanza.


Fulmíname con un verbo.
Sólo un pequeño toque al nervio correcto
y todo quedará en trizas.
Al rearmar, dentro de mi casa,
y seguirán por la eternidad luchando:
yo y mí mismo.
Porque después de todo, si tú no me lo enseñas,
antes de mi viaje último alguien habrá tenido piedad,
y si no,
no funcionaba.


Pujo para esfumarlo de mi ser,
sin novedades.
Al final,
los sesos me jalan hacia el cielo
y los genitales a la tierra,
eso es mi único equilibrio.

lunes, 28 de mayo de 2012

Ahora Que Mis Ojos He Perdido...

Si delante mío hay palabras
que su eco resuene en la paredes,
infinitas repetidoras sin opinión
de lo que es un sueño diluido.
Toda mañana al repuntar el alba
cuando la merma se evapora,
mi padre termina con mi duelo.
Cada una de las hora del día
complican mi torpe caminar,
y al caer la noche soy como un niño.
Del día de ayer sólo un anillo hay,
al final siempre queda la imagen.
Mi retorcida lógica, de un mundo cansado,
nunca me ha mostrado el buen camino.
Pero si mis lágrimas alguna vez sirvieron
fue para lavar las viejas prendas.
Ahora que mis ojos he perdido...
ya no le temo a la oscuridad.