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domingo, 29 de julio de 2012

Caen limones

A un trago cada vez,
así es como se nos esfuma la vida.
Los dichos de antaño
ya no tendrán significado alguno,
ahora sólo una palabra
será la que mate a los hombres.

"No se puede pintar un retrato
de una sólo pincelada",
dice la bella dama
agridulce y refrescante.
Quizá no haya otra manera
de crear una obra maestra,
pero eso no le quita la hermosura
a cada uno de los bocetos.

Recurro a los paradigmas, ni modo,
la historia no se va a salir de cuadro.
Yo como niño mal portado
tendré que ser obediente,
aunque otros recuerdos
acerca de los estatutos
me muestren el camino malo.

Recobrando la compostura
¡oh! amiga revolucionaria;
las cuestiones de los serios
—de esas que dice mi profe—,
nos atañen más a los menos venturosos.
El hecho de vivir a destiempos,
que son los momentos de fuga de muchos,
es lo que nos muestra que existe el sufrir.

Y repentinamente, ambos nos callamos...
Sabemos tanto que nos matarían
—y tan poco que se reirían—...
Eso no quita la preocupación.
Antes del final de la canción,
cuando los jóvenes se están besando,
las ganas de emular los hechos
terminará tocando todas las bocas.


viernes, 13 de julio de 2012

Elucubraciones del Abismo 4: Despojo

VII

Si de dormida pereza
está hecha mi alma,
te pido Dios de mis hijos,
no la hagas despertar.
Justamente, mis quejas se pierden,
el hoyo se muestra ante mí
como la fuace de un león,
totalmente dispuesto.

La voz se pierde,
los sentidos se apagan,
al final te pierdes,
sin sentido.

Quisieras que todo fuera nuevo,
fantásticamente iluminado.

No hay una guerra en tu cuarto,
los soldaditos terminan de plástico;
tu mano es poderosa,
sólo si encuentras el trato.

¡Ah! Qué fácil...

De haberse dado,
ya me hubiera salvado.

¡Ayudame! —grita mi alma—,
parece no sentirse escuchada.

VIII

La madera de mi alma
parece mostrarse infinita...

IX

Si de tu manera yo me veo,
comprando palabras de tartamudos,
en serio, te ruego, libera mi caos.

Mi corazón como boca se halla,
cuando la piel de tacto suave
sua puesta cual traje.

Joder tendrás, cual salvaje,
si demostrarme quieres
que un humano tú eres.


Elucubraciones del Abismo 3: Paradigmas

V

Únicamente la dosis necesaria,
con eso corregimos el dolor.
Angustia y desesperación
juegan al escondite,
ni para comer van a llegar.
Lo venden como la necesidad imperante,
aquellos comerciantes del amor,
cuentos a la medida del espectador.

Gime,
la lágrima necesaria hay que arrojar.

Suspira,
la extrañeza una arteria tiene que destapar.

El producto mágico tiende a tentar
a aquellos que se muestran nubarrones,
ahora definido comienzo a divertirme.

Simple,
de eso no queda duda.

Barato,
a eso quería llegar...

Si esto es lo que reconforta,
creo que volveremos a comenzar.

Al final, si sólo eso te espra
encontrarás con qué pagar.

VI

El miedo a la bilirrubina siempre me anula:
dejar que tu esencia sea absorbida
para luego retornar descansada
en un mundo donde el sueño se prohibe.
Recapitulando todos los granos de arena,
ni para un reloj te queda.
Ese último empujo a la cordura
deja al pequeño animal sin ternura.


miércoles, 11 de julio de 2012

Elucubraciones del Abismo 2: Orbe

III

Quizá si hablo,
quizá si río...
quizá no lloré.

Todo se limita a una ausencia,
la quemadura de un presumible fuego,
que con ganas de eterno extinguió la materia,
sentiría el calor si piel tuviera.
El peor miembro fantasma: tú:
que con ganas de vivo elogias la nada...
y todavía lo preguntas.

Silencio.
Sientes tu vida.

Silencio.
Sientes calor.

Silencio.

Lo que queda es el fantasma en éxtasis
de tu esperanzada humanidad,
que por no quedar hueca, se alaba.

Todo por una necesidad.

IV

Corremos, sin ceder paso.
La inquietud del movimiento revienta los tímpanos
a la vez que los callos.
Ensimismados en el gozo inestático,
el ligero palpitar nos muestra básicos.

Ya llegué ¿ahora?

Ahora, te mereces un descanso,
pero mañana hay más.
Como lombrices intestinales,
las prisas se alimentan de lo avanzado.
Ya dicho, ya hecho, ya vivido.

Lo olvidarás mañana.

He vuelto a perder.

A perder el rumbo, nos obligamos, sin más.
Caemos en futilidades que nos recuerdan
que movernos es placentero...



Elucubraciones del Abismo 1: Autoconciencia

I

Con sólo dos versos la sorpresa asalta mi templo,
más de un millón de suspiros robados,
trillones de cartas distintas quemadas.
Puede que sólo me falte lo que no aprendí de niño,
puede que sólo no sepa llegar a puerto,
sólo sé que soy el hijo incómodo de una casi curva.
Mentiras ya no brotan de mi boca,
todo permanece incólume hasta que la última palabra termine escrita.

De retazos forjas tu espíritu luminoso,
terminas destrozado al saber la verdad,
sólo tú eres el espejo, el punto de entropía.
Cuando te enteras de que es más fácil ir abajo,
tratas de todo volver de cabeza,
cantando bajas notas que uniforman lo Todo.
Pensándote dueño, terminas lacayo
del Imperio vasto que te hace el igual.

Simple... ¡claro!

Los grandes pedazos ya pasaron,
ahora la suma de pequeños es lo constante,
infinitas formas hay para llegar al uno.

Verborrea sangrante, cae, y deja que tu río se lleve lo que no es.

II

Fragilidad insensata, escudo inalterado.
(Eso le dice al mundo más de lo que espera.)

¿Acaso rompe el temor algo ya roto?

Por eso hay que asirse del aire,
el caer no es digno de estudio.

El pequeño y habilidoso sujeto
me agarra de mis astas
y me obliga a repetir el conjuro,
tantas como la hipnosis mantenga la vigilia.

Cada una de las vidas ganadas
serán ocupadas para golpear al clavo sólo una vez.

Entonces, toda miseria,
toda justificación,
será el recuerdo de un dolor,
tu nacimiento.


miércoles, 4 de julio de 2012

Lucha por la Libertad #EPNNuncaSeraMiPresidente

Si de ahora en adelante
miraré con la mirada gacha,
denme el peor somnífero,
que robe de mí alma su poder y dignidad,
mezclado con ira de libertad.
Si de un momento a otro
despierto hundido en la corrupción,
les pido pequeños hermanos
que vuelen los monumentos de mi país.
La debida ventaja de todos
es expurgar mi alma errante,
para así reventar los tímpanos,
duros por la dura soledad.


En mi defunción vendrá una nota,
la cual los hará cambiar de parecer:
dejémonos de miedos
y comencemos a luchar.
Alimentemos ese deseo,
para dejar de sentirnos mal.
Y si las palabras ayudan
es para comunicar,
organizar una revuelta,
donde todo esto tenga que parar.
Si nuestros hijos tuvieran que pasar eso
en verdad preferiría renunciar...


Todo como hacer una tarea,
no sólo no portarme mal,
sino en un punto vigilar
que mis hermanos lo mismo quieran lograr.
No somos uno más que otro,
esas son ideas de un siglo medieval;
dejemos atrás la barbarie —nos repetimos—,
pero no nos sabemos organizar,
todos queremos ser líderes
sin saber que somos una comunidad.


La joya de la familia

Quisiera matar los eufemismos,
mostrarte mi piel,
pero sólo cae una prenda a la vez.
Me han tocado caminos toscos,
eso no ha hecho mella a mis pasos,
mas dio otro fin a mi andar.


Se pide de mí una batalla
en contra del temor a una bestia,
la cual me trajo a tu templo.
No hay promesas de eones brotando de mis víceras,
pues ellas saben que son de polvo.


Excúseme, madame-amazona,
reclamar su premio no de mi persona,
hubo esfuerzo hasta la derrota.
Repetido me veo
y menos claro.