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miércoles, 28 de julio de 2010

Nada más le falta hablar

Tengo a este hombre aquí,
observándome,
pensando en lo que provocará
mi siguiente movimiento.
Tiene que satisfacer
su curiosidad para conmigo.
Fui elegido por él al azar,
al menos eso pensé en un principio.
Él,
cada vez que le pregunto,
me dice que no fue así.

No le importa esperar
uno o mil años,
está seguro
de que no lo defraudaré.
Soy su fuente de entretenimiento.
Me maneja,
deja que me confíe
para luego meterme en conflictos.

Me hace callar
cuando no debo,
decir cosas que no quiero,
tomar el camino menos indicado,
rechazar los más idóneos,
dejar perder oportunidades...
Después
yo solo,
sin la ayuda de este ser apostador,
me encargo de continuar,
no arreglar (en la mayoría de las veces),
todo eso en lo que me he metido
por dejarme manipular.
No es que sea manipulable,
ni mucho menos un dejado,
sólo
que no puedo dejar de oírlo.

Es amoral en ocasiones,
he dudado miles de veces
en seguir su camino marcado.
Pero casi nunca...
me ha defraudado.

No me mires con esos ojos
por favor,
ni sientas compasión por mí.
Ya que en tu vida tienes a alguien
parecido al que yo tengo.
Puedes estar más,
o menos ligado a él
que yo,
pero aun así,
está observándote...
por dentro y por fuera.



viernes, 23 de julio de 2010

Sobre pederastia (1-abril-2010)

Hasta parece que es nuevo este tema de la pederastia de los sacerdotes. Si nos vamos hacia atrás, seguiremos encontrando estos casos mostrados en los medios de comunicación. Me parece algo aberrante el simple hecho de que los servidores de Dios sean capaces de provocar tanto mal, cuando su trabajo (porque al fin eso es) es llevar un mensaje de bien, que la fin y al cabo es todo lo contrario. No sé si hagan en realidad lo debido para con estos sujetos, porque aquí ni Dios debería ayudarlos.



04/01/10 (Iris)

La pasión que de mi corazón brota es robada por la soledad que mi alma siente.
Cada suspiro que exhalo se pierde con el viento proveniente de un lugar lejano.
Me temo que hay iris que no me deleitarán aunque lo deseé con todo mi ser.



27-diciembre-2009 (Otro para Ti)

Quisiera ser un poeta, para poner en tu corazón los sentimientos más hermosos.
Me encantaría saber cantar y provocarte con mi voz las más poderosas emociones.
Si fuera el mejor bailarín, nos moveríamos con tal ritmo que las nubes sentirían envidia.
Podría ser cualquier ente que le entregue al mundo parte de lo que su alma es.
Lo único que mi sentir ofrece es una ferviente devoción que los santos estarían celosos.
Sueño con darte joyas y lujos, hacer que la luna se hinque ante ti, con una orden mía todo estaría a tus pies.
Lo único que tengo es un corazón que arde, que el Sol tomó prestado de su fuego para vivir, y a manos inexpertas incineraría instantáneamente.
La intensidad de mis palabras sólo se compara con la intensidad de lo que siento por ti.
Las pasiones poderosas duran poco, segundos que pasan como un suspiro, disfrutables sólo estando contigo.



domingo, 18 de julio de 2010

Tanto como se debe

“Despierta”. Es lo que diría mi mujer cada mañana. Pero no en un tono de reproche sino meloso, y con un beso en la mejilla que siempre provocaría el efecto deseado. El desayuno serían unos deliciosos huevos con jamón y un jugo, tal vez acompañados con un café y algo de pan tostado. Mis tres pequeños niños me preguntarían a que hora pienso llegar de trabajar o el lugar a donde los pienso llevar el fin de semana. Siempre con sus caras sonrientes y dejando todo un batidillo en la mesa que me veo obligado a limpiar. “No te preocupes, mi cielo”, escucharía de lo voz de mi pareja justo cuando me levanto a recoger todo. “Ya váyanse a la escuela. Yo limpio todo antes de irme a trabajar”. Nos despediríamos con un amoroso beso que siempre provocaría risitas tiernas en mis vástagos. “Te amo. Te veo en la tarde” se oiría sin falta cada mañana laboral entre nosotros justo antes de subir al auto.


Las entradas al trabajo siempre serían con cinco minutos de antelación, par esperar en el aula a mis púberes estudiantes y saludarlos cortésmente cada que lleguen y reprender severamente al clásico retardado justo par que no lo vuelva a hacer. Cambiando de salón en salón justo al toque de la hora. Recitando religiosamente esa clase preparada con tanto esmero justo la noche anterior. “No se olviden de hacer la tarea jovencitos”, sería la clásica forma de despedirme antes de salir disparado a seguir con mis deberes, o a comer con un par de compañeros y discutir acerca de nuestra pedagogía o los problemas en ciertos muchachitos.


Mis tardes serían ocupadas en ir a ejercitarme, convivir con los amigos sólo un rato, sacar a mi familia de paseo, ayudar a mis niños con sus tareas, ocuparme de los deberes hogareños o ponerme al día con los laborales.


Cada noche al ir a la cama, con la duda en la mente de a dónde llevaría a mis peques de fin de semana, o los nuevos retos que le pondría a aquellos ya no tan peques de mis pupilos, o la nueva sorpresa que le daría a mi amor para demostrarle lo que siento por ella; habría en mí una profusa satisfacción, un vasto sentimiento de responsabilidad y la sensación de que mi vida no podría ser más feliz.


Todo eso sería mi vida en el futuro, bueno, sólo si yo fuera la versión normal de mí mismo, de que todo lo que he plasmado fuera mi ideal. Podrá ser el ideal para la mayoría de las personas, no lo mismo pero sí un esquema parecido. Hay veces en que eso ya no es suficiente, y ahora más que antes. La felicidad ya no lo es todo en la vida. Sobra decir que hay futuros que se pueden pintar de mejor manera sin ese color.



sábado, 10 de julio de 2010

¿Ya lo sabías?

Desde la primera vez que te vi se abrió una herida en mi, tan pequeña como la que deja una aguja traspasando la piel. Pensé que no habría problema si no dejaba que pasara más que eso.

Cuando mis ojos volvieron a ver los tuyos, fue como si una pequeña cuchilla empezara a rebanar con mesura cada centímetro de carne que encontrara cerca de ella. Empezaste a ver lo que había dentro de esa nimia barrera.

Tal vez no sea un escudo tan insignificante lo que atravesaste sin siquiera haberlo notado, sólo usaste las armas correctas. He de ahí que yo sin darme cuenta ya estuviera herido a tus pies.

Quizá fue el morbo de ver que tan lastímero estado podría tener antes de sucumbir a la agonía provocada por tus embates. Como el náufrago que no tiene más remedio que irse junto con la ola.

Pero empecé a respirar por las heridad, la que me hisiste en el corazón despertó al que dormía dentro del capullo que se estaba volviendo mi ser. Me liberaste de esa cárcel que era yo, y por eso estoy en deuda contigo...




12-mayo-2010 (Fragmento de Sueño)

Sentía que mis pulmones estaban a punto de estallar, no había otra cosa que no fuera la opresión en mi pecho. Llevaba tanto tiempo corriendo que había perdido la noción del mismo. El lugar donde me encontraba era completamente diferente a cualquiera que tuviera en mis recuerdos.

Las luces y el ruido clásicos de las ciudades habían sido reemplazados por un silencio tan lúgubre que me recordó una escena de esas clásicas películas de terror donde sabes que esta a punto de ocurrir algo espantoso. La oscuridad era tan densa que tropecé varias veces antes de caer de lleno al suelo, sufriendo un fuerte golpe en mi ya de por si revuelta cabeza...




miércoles, 7 de julio de 2010

Nada es lo que parece

Estoy frente a ti, viéndote a los ojos, pero no resisto ni siquiera tres segundos, no resisto ni siquiera lo suficiente como para que sepas lo que deseo. Agacho la mirada y doy un fuerte suspiro, tan fuerte como para que los que están a nuestro alrededor se den cuenta de todo lo que esto significa menos tú.

Creo que es mejor no despegar la mirada de lo que en verdad parece importante: mi vida, mis gustos, mis preocupaciones, mis deberes… un libro. Trato de olvidarme de ti, seguir con mi vida; probablemente cualquier otra sepa lo que sale de mis adrentos con sólo esa corta mirada, siempre hay que decir algo.

Todo es mi culpa, al final todo es mi puta culpa; por enamorarme antes de la primera mirada, por pensar que todo ya ha sido dicho antes de decirse, por querer todo o nada desde la primera vez. Tal vez no me sé explicar (mi eterno dilema).

Hemos llegado al final de nuestro viaje y todos los demás nos dan a entender que sólo tenemos que cambiar de camino. Te dejo de ver por un tiempo y me doy por bien servido por lo que ocurrió y dejó de ocurrir entre nosotros. Aunque sigo pensando en ti sé perfectamente que tú si me viste ni te acuerdas.

En el momento en el que llega mi arrepentimiento me doy cuenta de que probablemente seguimos destinos parecidos. ¡Por Dios! Si en verdad es lo que creo te estaré eternamente agradecido. Esta vez será diferente, hablaré con ella, le diré lo que en verdad quiero con ella; de mínimo me sonreirá y me seguirá la corriente. Pero más rápido te pierdo de vista que si me imaginara a tu lado haciéndote reír una y otra vez.

¿Por qué no aprendo? ¿Cuándo se me quitará esta timidez y me dignaré a hacerle la plática a alguna de las chicas que me gustan en el metro…? Mierda, ahora tomaré puro taxi. De mínimo los taxistas te hacen la plática y si no quieren no, ¿a quién le importa eso?




¿LO QUE SIEMPRE SE ESPERA? (Carta)

Me quedo en este lugar sentado, los sentimientos los dejé atrás desde hace mucho.

¿Acaso crees qué quiero que regresen?

No quiero sentir por ti lo que antes fue.

Por eso sigo sentado, quiero ahorrarte explicaciones.

Si te digo la verdad... me odiarás.

Pues al fin y al cabo, los sentimientos los dejé atrás desde mucho antes de conocerte… de verdad.

SI YO FUERA CAPAZ (Soliloquio)

Si yo pudiera liberarme de esta finitud sería lo mejor que me pasara en la vida. Volaría lejos de la desdicha natural que se alberga en el ser de cada persona. Me daría el gusto de hacer todos los viajes que se me antojen sin que nadie se molestara por mi llegada. No sería un lujo lograr todo lo que quisiera, nadie tratara de evitarlo. No habría persona en este mundo que me viera la cara por el simple gusto de hacerlo.
     Me imagino desprendiéndome de todas las sensaciones de este vehículo perecedero; como el hambre, el dolor, la muerte... Todas las sensaciones, emociones, sentimientos, "placeres" desaparecerían de mi entendimiento, no serían algo natural en mí. ¿Cómo podría extrañar algo que no conocería?
     ¿Cuántas personas en este mundo —digo "este" porque es el único que conozco— se han planteado lo mismo? Por sufrimiento, porque están hartos, por curiosidad, por fantasía o por un deseo 'x'. Deshacerse de las ataduras del mundo terrenal, del suelo. Quieren dejar de sentir porque se sienten limitados por sus sentidos. O buscan fugaz temporales de antemano sabidas.
     En realidad no abordo nada nuevo para nadie: estoy diciendo que el cielo es azul, pero... ¿No sería bueno verlo, al menos por un día, de otro color? ¿Qué haríamos si fuéramos capaces de liberarnos de nuestras ataduras aunque fuera por un segundo?