Sentía que mis pulmones estaban a punto de estallar, no había otra cosa que no fuera la opresión en mi pecho. Llevaba tanto tiempo corriendo que había perdido la noción del mismo. El lugar donde me encontraba era completamente diferente a cualquiera que tuviera en mis recuerdos.
Las luces y el ruido clásicos de las ciudades habían sido reemplazados por un silencio tan lúgubre que me recordó una escena de esas clásicas películas de terror donde sabes que esta a punto de ocurrir algo espantoso. La oscuridad era tan densa que tropecé varias veces antes de caer de lleno al suelo, sufriendo un fuerte golpe en mi ya de por si revuelta cabeza...


No hay comentarios:
Publicar un comentario