Hay algo
que al sueño
no deja llegar.
que al sueño
no deja llegar.
Llamamos lo dulce
con el pensamiento;
pero al paladar,
mientras más mimado,
los tragos le golpean
más amargos.
Dejando que el cansancio
te venza
llega el sopor
de la derrota,
y las ganas de combatir
han perecido.
Tus propios errores
son los mayores,
tu propio reflejo
trae magnánimo terror.
Llora,
hazlo,
es la mejor decisión.
De mente muerta
caen como gotas
aquellas ideas
imperantes en tu ser,
dejándote seco
de toda reacción.
El sufrimiento autoinfligido
es sólo cara que muestras
para cubrir tu insolencia,
obligando al mundo
a mostrarte lo secreto,
cuando el caos
no tiene forma
ni modo.
¿Dónde te hallas
santa redención?
El deseo no genera
la forma de ver un mundo
en el que no hay ideal,
y más duro caes
cuando el molde más perfecto es
y aun así...
se truena.
con el pensamiento;
pero al paladar,
mientras más mimado,
los tragos le golpean
más amargos.
Dejando que el cansancio
te venza
llega el sopor
de la derrota,
y las ganas de combatir
han perecido.
Tus propios errores
son los mayores,
tu propio reflejo
trae magnánimo terror.
Llora,
hazlo,
es la mejor decisión.
De mente muerta
caen como gotas
aquellas ideas
imperantes en tu ser,
dejándote seco
de toda reacción.
El sufrimiento autoinfligido
es sólo cara que muestras
para cubrir tu insolencia,
obligando al mundo
a mostrarte lo secreto,
cuando el caos
no tiene forma
ni modo.
¿Dónde te hallas
santa redención?
El deseo no genera
la forma de ver un mundo
en el que no hay ideal,
y más duro caes
cuando el molde más perfecto es
y aun así...
se truena.



