A un trago cada vez,
así es como se nos esfuma la vida.
Los dichos de antaño
ya no tendrán significado alguno,
ahora sólo una palabra
será la que mate a los hombres.
"No se puede pintar un retrato
de una sólo pincelada",
dice la bella dama
agridulce y refrescante.
Quizá no haya otra manera
de crear una obra maestra,
pero eso no le quita la hermosura
a cada uno de los bocetos.
Recurro a los paradigmas, ni modo,
la historia no se va a salir de cuadro.
Yo como niño mal portado
tendré que ser obediente,
aunque otros recuerdos
acerca de los estatutos
me muestren el camino malo.
Recobrando la compostura
¡oh! amiga revolucionaria;
las cuestiones de los serios
—de esas que dice mi profe—,
nos atañen más a los menos venturosos.
El hecho de vivir a destiempos,
que son los momentos de fuga de muchos,
es lo que nos muestra que existe el sufrir.
Y repentinamente, ambos nos callamos...
Sabemos tanto que nos matarían
—y tan poco que se reirían—...
Eso no quita la preocupación.
Antes del final de la canción,
cuando los jóvenes se están besando,
las ganas de emular los hechos
terminará tocando todas las bocas.


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