Si en verdad fuera tan sencillo
sacar mil maravillas de mi manga,
nunca esta figura hubiera perecido.
Las magdalenas que rodean mi cuerpo
empiezan a revivirme por asco...
Que el latir de mi piel no te confunda,
hay un instante que nunca ha sucedido,
y es la culminación de la excitación.
Todas mis historias empiezan igual:
la exhalación de la palabra maldita;
no por eso soy villano de novela.
¡Claro! si seré un soberano idiota,
pues ya lo dijo El Metódico: "con una vez tengo".
Después de milenios sin vigilia,
el polvo que sale de mi boca
quiere unirse con el viento.
Ni modo, el alma cazadora muere
y lo único que no olvida es el hecho
que si comer quiere tiene que creerse presa.
Platica conmigo, ven, te lo pido,
que aunque muerto, no estarás arrepentido,
sin embargo no notarás la diferencia.
Disculpa lo sincero de mis palabras,
empero, mi deseo es el mismo de todos:
únicamente confirmar una teoría.
Esperemos que con todo esto el dolor
vuelva a ser lo disfrutable.
Vamos, tú y yo ya comprendimos
que si los problemas no se resuelven...
habrá que provocarlos.
¿Y todavía preguntas por qué me callo?
Lamento decirte que no eres el primero,
no es secreto, pues sufre de luces
que cegarán tus ojos de infante.
Yo ya estaba ahí antes que lo notaras,
sin embargo espera, no llores la sorpresa,
mi voluntad de controlarte no es coercitiva,
aunque si te lo explico ya habrás nacido.
Pero bueno, ya ya te conocía,
y no lo olvidarás como si nada.
Terminaré con esto dándote una pista:
todo mi poderío no radica en mi puño,
lo raro es que ayer ya lo habías comprendido.


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