Powered By Blogger

jueves, 30 de mayo de 2013

El pasado ¿dónde va?

Corrijo mis palabras,
no tengo otro remedio,
pues el mundo no se ha acabado.
Si es que finjo demencia
es por no querer justificarme,
pero todo eso ha matado mi credibilidad.

La boca sangrante,
los ojos botados,
y ninguno de mis hijos ha aprendido a caminar.
Te apuesto a que si lo ofrezco
muchos se saltarían su infancia,
viviendo siempre en pubertad.
No faltará el agrio amigo,
que  queriendo lo que no es suyo,
insulta mi albedrío.

Hace vidas que no te escribo una carta,
será porque mi pluma se quedó sin habla
o a propósito olvidé tu dirección,
si a ti eso no te importa
revivo y soy feliz.
Dicen que los propios somo aburridos,
quizás...
pues yo pido permiso hasta para sonreír.

No, no he llegado a ningún lado,
tampoco gastaré mis tesoros en explicarte
que, a diferencia de ti,
yo sí siento que existo...
sé donde estoy.
Sin embargo no te olvido,
sería pecar de obvio hoy en día,
lo mejor de este asunto
es que siempre estarás detrás de mí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario