Cruel Naturaleza
No es que no me salgan las palabras, sino que hay cosas que superan toda explicación actual. El dolor, la desesperación y vulnerabilidad al llegar a nosotros --no necesariamente juntas-- crean un estado de desasosiego y vacilación a la hora de expresarnos. No trato de generalizar... sólo son palabras saliendo de mi pluma.
Ya no es dolor, es ausencia. Ya no es miedo... Los ojos que se muestran ante ti ya son otros, pero tienen el mismo agridulce efecto. Muchedumbre, quítame la congoja; me he dado cuenta de mi debilidad y pequeñez. Me refugio en ti para seguir vivo.
Curo mi adicción con placebos, la solución más valiente y estúpida de toda mi vida. Soy un niño pequeño e indefenso con complejo de abandono, eso creará en mí la asfixiante posesividad de adulto: "el mundo es el culpable de que yo sufra...". Errores cayendo y decayendo mi esencia son los culpables de que esté a punto de morir... yo soy culpable de mis errores, tú no. ¿A quién engaño?, tú eres esa parte mía a la que no puedo negar. Cada vez que amanece, ahí estás, esperando a que me dé cuenta de tu existencia: mi existencia. No puedo negarte, no puedo matarte, no puedo controlarte; no puedo dejar que me controles a mí.
Los acuerdos no se pueden hacer esperar, buscamos, mi carnalidad y yo, beneficiarnos mutuamente, rara vez lo logramos. Cuando ambos vamos a opuestas direcciones es cuando todo termina valiendo de la peor manera. No puedo domarte pero te necesito, así que hago algo para burlarte, tenerte ocupada en lo que la incitación desaparece. Ahora sí, ambos podemos juntos estar. Son todo un prólogo de la vertiente de mi existencia junto con mi naturaleza humana. Palabras que explican el surgimiento de las palabras.
Este viernes 13 me obligo a decirte que ayer, hoy y mañana serás la cosa más perturbadora de toda mi corta existencia: no dejo de amarte por todo lo que me has dado, y me darás a lo largo de toda mi vida... nuestra vida. Tú eres mi unión tangible hacia lo intangible. O quizás todo lo contrario.
Ahora todo se oye hueco, mis palabras, mis benditas expresiones ya no reflejan mi dualidad. ¿Valdrá la pena morir envenenado, si voy a sentir el placer más grande de todo el mundo? La respuesta parece obvia; explícala. No dejes que beba, no hasta que se curen sus heridas, así habrá más esperanza de supervivencia. En el sufrimiento, lo bonito es más bonito.
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