Recatado muchacho de ojos sombríos
te asomas al vórtice donde nada hay,
y reflexionas si sólo eso existiera.
De tu vida nada hay que valga;
mientras más material menos vale.
Justificas tu obrar vacilante,
dejando de lado toda constancia
en un hoyo oscuro y olvidado.
Sin otra cosa que recitar
que el miedo
que el miedo
te quedas pasmado sin más.
La ayuda necesaria no llega aquí,
ya aprendimos a no pedirla,
la mano se tiende indeterminada.
Jamas esperes que algo suceda...
Leve y punzante dolor se te presenta,
quizás ni te enteraste de tu morir.
La distracción a tus percepciones
ya estaba planteada desde el principio,
así que toda figura de poca masa


No hay comentarios:
Publicar un comentario