Powered By Blogger

domingo, 15 de agosto de 2010

Ya ni modo

Cómo es gracioso que una definición te lleva a otra y así consecutivamente. Todo para hacer crecer un acervo que al final nunca será suficiente mientras más crezca.

Cuando te encuentras con nuevas formas de pensamiento, con lo que te pones a pelear es con tu lenguaje. De nada te sirve una definición para explicar ciertos términos porque resulta que esa definición la deberías haber sabido por default, para acabarla de chingar. El propio pensamiento se corrompe al tratar de explicarse con el lenguaje; aunque es raro, ya que dependen entre sí mutuamente, empero, no en su totalidad. Qué difícil se nos empieza a hacer explicar cosas, ¿verdad? ¡Ash! ¿Para qué le hago al cuento? Tan fácil como decir que no se entiende nada.

De nada sirve refinar un vocabulario con el que nunca se estará a gusto. Lo peor de todo es que muy pocos comparten esa frustración, cuándo su léxico sólo abarca las mismas cien palabras, y eso siendo muy positivos.


Bueno, no debería quejarme, ni decirle a alguien ignorante, sino me doy cuenta de la propia. Aparte de que uno puede mostrar las ‘rompidas’ de hocico que demuestran que no todo el mundo aguanta que le digan ignorante.


Al menos me queda el confort de que a muchos a los que se lo he dicho no lo han entendido. Confort por evitar represalias. ¿No les ha pasado que sienten que hablan en otro idioma aunque no sea así?


Bueno, eso es al principio. Sólo hasta que te acostumbras. Pero mientras… ¿quién te salva de que te tachen de mamón, o presumido? Al fin y al cabo, el inicio de mis vicisitudes. ¡Y sigue siendo gracioso lo de las definiciones!


No hay comentarios:

Publicar un comentario