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martes, 11 de junio de 2013

Una Pugna para Impugnar

Hay partículas del sistema
inmersas en mi organismo
de las que no me puedo librar
por más que haga el intento.
Y no me siento extrañado
es mi constitución natural,
y me siento hasta atacado
si alguien cuestiona mi moral.

Igual que todos los humanos
que se consideren corteses:
quiero sentirme entre hermanos,
no en un estanque de peces.
No importa a quién le rece
pues todos me parecen malos
y, pésele a quien le pese,
a muchos ya nos tienen hartos.

Por eso hago mi consigna,
aunque suene estrafalario:
si de algo se me obliga
que sea dado de nacimiento.
Ya que si después me entero
que todo eso es mentira
usaré lo que me han dado
para que reine la justicia.

Hace que surja un problema
y me llena de desconcierto:
descubrir cuál es el axioma
que hace que todo sea bueno.
Eso es por lo que yo lucho,
y, aunque se me interpele,
la verdad será lo que digo...
ya hay al que eso le duele.


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