Hay cosas, hay muchas cosas que me desagradan, y una de ellas es el conformismo. A aquella persona que cree que no hay más de lo que se ve debería golpeársele con todo el conocimiento que nunca tendrá y que aparentemente nunca quiso. La comodidad que trae el estancamiento es originada por el miedo a lo desconocido, y eso, no forma parte en su totalidad de nosotros mismos. Quizás muchas personas tengan sus razones al quedarse donde están -por algo luchamos por esa comodidad-; pero el quedarse en un completo estado de letargo hasta que alguien mueva alguna pieza de nuestro castillo de naipes, no forma parte de un sistema coherente. Siempre va a haber huecos por llenar, con un orden en el cual nos vamos a guiar, sin embargo, si algunos de ellos no se cubren en su totalidad crearán una estructura que tarde o temprano será derrumbada. Por eso es que no es tan malo hacer las cosas a destiempo, ya que sólo así nos aseguraremos una completitud que nos dará esa verdadera seguridad esperada. Claro que estoy hablando de un ideal, puesto que esta función con límite en el infinito es rigurosamente inalcanzable este último, empero, nos podemos acercar a él por múltiples aproximaciones; y eso, sin duda, nos dará una más real satisfacción.
Por eso mi gran deseo. El querer saber que me depara y el saber que nunca conoceré el futuro, no amedrenta mi espíritu. El saber que nunca voy a llegar hacia este destino final no es un obstáculo para mi persona, me obliga a querer correr más rápido, porque quiero asegurarme de si en algo me estoy equivocando.
Algunas noches he soñado con estrellas
las cuales no dejan
que la oscuridad me trague.
que la oscuridad me trague.
No puedo evitar ese miedo a no ver,
el miedo a no saber dónde estoy.
Infinidad de luces en el eterno cielo
y yo sólo unas cuantas voy a mirar
en cada momento de mi realidad.
Alcanzar lo luceros, mi cruel vanidad,
la cual a diario me hace despertar.
Muero cada momento del día


No hay comentarios:
Publicar un comentario